Toda mi vida, desde que recuerdo, he tenido una mascota como parte de la familia.
Primero recuerdo una ranita, luego una tortuga. Es que no teníamos mucho espacio en el departamento de los primeros años de mi vida…
Cuando nos mudamos a una casa (nuestro querido hogar) entonces ya fue factible tener aves, perritos y gatitos. No fueron contemporáneos la mayoría de ellos, pero no recuerdo la casa sin una mascota.
Todos ellos han tenido nombre y han dejado un granito de felicidad en nuestras vidas. Algunos de ellos, han dejado mucho mas que eso.
Recuerdo al “Copetín”, un canario que quería dejar la vida en cantos cada que mi padre llegaba a casa.
También estaba “borlitas” una gatita muy tierna.
Bueno, hasta ratatitas blancas, hamsters y cuyos (irónicamente llamado “Tom”).
Pero lo que más ha tenido la familia son perritos; desde el pequinés hasta el schnauzer gigante.
Mi preferido ha sido ese hermoso pastor alemán tan característico de la familia y poco común por su color (en ese entonces). Su nombre: “Duke”.
Actualmente (2012), nuestro guardián y miembro de la familia es el “Coffee”.
A veces las mascotas nos ayudan tanto o mas que las personas.
Tal vez nunca tenga una mascota mas grande que mi pez ya que las circunstancias suele cambiar nuestros planes, pero siempre recordaré con cariño a mis mascotas.
Cada quien sus gustos pero ¿quién puede no querer a las mascotas?






