Domingo 13, Mayo de 2012.
Eran aproximadamente las 0600 horas cuando me decidí levantar para lavar mi auto y dejarlo listo para irme a la reunión programada desde hace unos meses.
Ya no pude esperar más y, aunque el cielo aún no dejaba ver ni un rayo de Sol, salí al patio de la casa y comencé la labor. No llevaba reloj, traté de hacerlo con calma pero no pensando en retrasarme por ello.
Terminé, regresé a mi cuarto y aún era muy temprano. Las ganas de ver a los compañeros de antaño eran mayores que la conciencia diciéndome que tenía qué tranquilizarme.
Finalmente dieron las 0900 y me decido a irme, aún tengo que pasar al cajero para tener dinero qué gastar en la kermesse organizada.
Llego temprano, estaciono el auto dentro del Parque de la Juventud, trato de configurar algo en mi smartphone. Pasan los minutos muy lentamente. Llegan otros autos, alguno se va.
Observo por el cristal de mi auto y ya hay mucho movimiento pero no distingo más que a algunos que conozco pero no creo que me conozcan.
Finalmente, cerca de la hora de la reunión (1000) aparece un auto y desciende un conocido con el que traté en el 93. Pero no creo que me recuerde tampoco, dejé de verlo desde entonces.
Bien, ya es hora. Pero debo ir a solventar una urgencia… Listo, subo a la explanada e, inmediatamente veo a dos conocidos, uno muy conocido.
Voy a saludarlo pero me intercepta un señor, pero no puede ser. Es el Oficial Aguilar. Qué gusto verlo.
Poco a poco van llegando otros conocidos que también me conocen; Salvador, Raúl, el Roque. Veo a Jesús y voy a saludarlo, sí me reconoce. Luego saludo a Silvestre. Dice no recordar mi nombre pero de vista sí me ubica, que bien porque en el 93 me sorprendió con un flip-fly. Quedé impresionado y yo solo saltaba mortal al frente. Nada mal si consideramos que apenas tenía unos meses en el penta.
Ahora hay mucha gente, ya saludé a Paquini, Andrés, Daniel, Jorge, David, Erika y mi gran amiga; Carmen. Qué gustote verla de nuevo. Ahora es esposa de Andrés y son padres de don niñotes, que padre.
Sin más, de pronto ya no hay gente a mi alrededor, aprovecho para ir a desayunar en la kermesse que se organizó. Termino y me encuentra Carmen para decirme que si nos aventamos de la tirolesa, ni lerdo ni perezoso le digo que si. Y vamos a estrenarla, yo soy el primero. Me preparan y me lanzo, ja ja ja… me atoré pero pasa sin mayor contratiempo.
Luego pasa Carmen y después el Roque, entre tanto tomo fotos y me llama una persona diciendo “Sr sigob” (no se por que dice con b). Es nada menos que Ricardo Marín.
Se escucha el llamado de la banda de guerra y nos reunimos en la explanada, inicia la ceremonia. Comienza la exhibición militar de la banda de guerra, y el Mayor y el Menor. En algún momento hay entrega de Reconocimientos entre los que se encuentra la entrega de “Doña Jose”. Es nada menos que “Doña Josefa Ortíz de Dominguez” o, mejor conocido por los veteranos como “La Corregidora”, qué recuerdos, y no se hace esperar para ponerse en acción “Doña Josefa”. A mi me tocan dos tablazos, que pasa… mi trasero está dormido… ja ja ja ja
La exhibición deportiva tiene lugar poco después. Cuando está por concluir, Silvestre se apunta para saltar con los activos pero le dicen que espere, que llegará nuestro turno… ¡SI! Todos temíamos y deseábamos que esto ocurriera. Algunos ya no saltan pero seguro que igual lo disfrutan. Los que nos animamos vamos a la orden del Sr. Aguilar quien toma el mando (y nadie le protesta). Hacemos improvisada una exhibición de los veteranos y la verdad sea dicha, no nos queda tan mal.
Rodadas y flechas, luego salto de campana de una base, tres bases, cinco bases… Dice el oficial que si ponemos otra pero yo apoyo la moción de que no libraré una mas. Entonces los activos y espectadores piden mortales, mortales… Nos preparamos los que saltaremos, y lo hacemos. No fue espectacular como los activos que saltaron en botador y algunos hasta dos motocicletas. Pero ellos hicieron su número en colchoneta, nosotros a piso. Y con años, kilos y condición que no son muy favorables… Pero con todo y ello demostramos por qué somos pentathletas, hermanos y veteranos del BAO.
Se rehace el cuadro y continua la ceremonia, está finalizando. Hay entrega de mas reconocimientos, rifa de obsequios a las mamás pentas o de pentas. Otros reconocimientos entre los que recuerdo uno póstumo a “Don Cuerdas”. Gran señor aunque solo lo conocí en un par de instrucciones.
Entregamos un banderín, que nos dan los organizadores, a un “ahijado”. Esto representa la entrega de la estafeta, símbolo de nuestro esfuerzo particular y en grupo, de los veteranos a los nuevos. Es un gesto emotivo y bien pensado. Espero que mi “ahijado” y los demás ahijados pongan nuevamente en alto el nombre de este grupo.
Se da la indicación de que cerraremos con el tradicional AIJIN, poco antes nos hemos puesto de acuerdo ya que en el “BAO” existió una compañía (no por formar parte yo de ella, pero creo que ha dejado su granito de arena en la historia del “BAO”). Esta compañía, la “Compañía Las Águilas” tenía su propia porra.
Se ordena el AIJIN, se exhorta la porra del BAO e inmediatamente al terminar, se escucha el maravilloso grito de voz de Paquini (quién mejor que él para invocarla) “Compañía las Águilas” y los convocados respondemos con toda la fuerza de los años “Con la sabiduría de la constancia”… un breve silencio, creo que sorprendimos gratamente y nosotros nos sentimos jóvenes y en activo dentro de filas… Concluye la porra de la banda de guerra y las últimas palabras de la ceremonia. Listo, ha concluido.
Pero faltan unas palabras del Oficial Octavio (quien, por cierto, me ha sorprendido pues cuando lo he saludado me ha dicho que sí me reconoció, agradable sorpresa nuevamente). Nos agradece la participación y nos motiva a apoyar al grupo.
Empiezan a despedirse algunos compañeros, es la hora de que yo también parta. Ha sido increíble la reunión. Seguro que habrá a quienes no les motivo ir, o que fueron y algo o todo no les pareció. A mi, simplemente me encantó.
Tengo el escudo tatuado en mi mente y corazón. Me toco vivir una época, mi época. Para mi fue genial. Para cada quién lo vivido es mejor que lo que pasó o lo que viene. Pero son mis recuerdos. Son emociones, vivencias, amistades que se evocaron con este evento. Gracias a los organizadores.
Ayer fui recluta, cadete (de primera), instructor de la sección deportiva, jefe de compañía… hoy soy veterano del grupo ya no en activo pero SIEMPRE SERÉ PENTATHLETA.
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